martes, 28 de enero de 2014

Es la otra primavera




Pido
que se levanten las amapolas 
y alcen las manos y se desentierren, 
que están cayendo las estrellas 
del cielo, 
haciendo surcos y hoyos 
en el suelo.
Cierren los ojos y pidan 
deseos.
(No confíen más en horóscopos, 
que las constelaciones 
se fueron).
Que se levanten los claveles 
del imperio de las estaciones.
Que se despierten y canten 
las flores.





miércoles, 22 de enero de 2014

Ni más ni menos




Nunca serás famoso,
dijo.
Ya llego tarde a todo,
dije.
Resignado, fantasioso,
dije:
aspiro orgulloso
a hacer algo bueno.





domingo, 5 de enero de 2014

Tienda local





Pienso en Madrid y me doy cuenta,
que ya no quedan casi
apenas tiendas.

El mall concentra el mal
concentra los dineros
en una rapaz

de las que vuelan alto, alto,
soltando unas migajas
para que estés callado.

Los muertos habrán de reciclarse,
trocar piedra en castaña:
el nuevo arte.

Pierde el vecino, el pueblo, la varianza.
Vence un manojo al resto
en la balanza.

Estos centros de ocio, dementes comerciales,
nada dejan en casa, están 
fuera de sus cabales.

Abandonamos las calles por lo coches,
nos prohíben decir que cuatro es dos más dos
pero, ay, las noches,

no faltará el guateque. Aunque todo se aleja,
perdido en la ciudad. Ayer, creamos la distancia
y soltamos la bestia.







Culpas del pasado





Ya ves Isabel, lo reconozco,
que he sido injusto contigo con crudeza.
Tú, que fuiste el verano,
tú, que fuiste la lágrima
que cayó por el pómulo al alcanzar la dicha.

Y a ti Beatriz, ya sin aliento
digo que me lo diste todo y por primera
vez en la vida tuve Esperanza con e grande.
Creí en mí, volví a creer en otro,
nosotros era tres veces cada uno.

Os destruí,
os alejé, lo rompí todo en pedazos.
Me consumí, perdí la fuerza,
entre tanto.

Todo por mis fantasmas y el demonio,
el pensamiento bajo que me aleja de Ítaca,
la droga del ahora que buscan mis manos,
diría el pene, en realidad eran los ojos.

Da pena.
Maldigo ser convencional, un mono. Me maldigo.

Pude querer a dos de las escasas
y ya me ves,
tan solo y tan perdido.






viernes, 3 de enero de 2014

Nuevo año


Un plan reglado con agenda, resulta que es a mí la incertidumbre. Acostumbrado a vagar por los parajes apetitos, la norma y constricciones son un extraño mundo. El plan es sólo el mapa, un plano, la simple ubicación de referencias, pero desconozco el terreno, que intuyo poco firme y escarpado. De a poco que con suerte, lo que es desconocido sea la costumbre, pero con la variante de trocar paisaje y residencia, ejercerá seguro como nuevo marco, un nuevo marco que lo cambie todo. 

¡Así sea!


martes, 22 de octubre de 2013

Listados de placeres


Tenia un libro de cubierta verde que en realidad era un cuaderno. En él escribía aquellas cosas que le satisfacían: una canción, una experiencia, etcétera. Cada cierto tiempo, revisaba el listado actualizando sensaciones y gustos, profundizando en sus satisfacciones (esto es, de salir con amigos a especificar tomar café con Nuria) y a la inversa (generalizando de escalar y pasear senderos a los deportes en naturaleza). Así sabía perfectamente qué generaba su alegría y dónde podía buscar nueva. 


Tenía otro libro más oscuro, en realidad un cuaderno, donde escribir lo que le displacía. Estaba menos desarrollado que el otro (había aprendido a trabajar en qué acercarse antes de en qué evitar), y sólo contenía sentencias de aquello que era engañoso. Es decir, lo que aparentemente es placer pero es tormento. Con todo, el objetivo de ese libro, en realidad cuaderno, era analizar los puntos en los cuales el placer se travestía para así encontrar soluciones y otros modos.

Así transitaba por la vida, buscando siempre lo que le hiciera feliz, no lo que le apeteciese, que sólo a veces era lo que le hacía feliz.

Cuando hubo desarrollado un conocimiento profundo de sus gustos, sabía de cómo respondían sus apetitos ante el mundo, de cómo de efímeras eran algunas emociones hondas y cómo de perennes algunos sentimientos llanos, decidió emanciparse.

Decidió un ritual, que es como las personas engrandecen las cosas, le dan sentido distinto y las disfrutan. Escogió un rito mágico, como un juego, acerca de lo más importante. Aún sabiéndola falsa, la magia reverbera junto a las emociones, añade poesía al vivir cotidiano y aplaca algunos miedos.

Se hizo con un par de velas, una verde hoja, la otra cenicienta, e incandescentes y erguidas, usó sus llamas para quemar una página tras otra. Del libro de los gustos con la candela verde, del libro de disgustos con la gris.

Mientras ardía cada hoja recitaba un texto que había escrito para la ocasión, como una especie de canción, poema y lista de los deseos.

...permíteme el amor, después la gloria.
Y tener fuerza para alcanzar lo que es bueno...

¿A quién hablaba? ¿A quién pedía? 

A nadie, se sabía sola (de esa soledad de la que somos todos partícipes), no le hacían falta los dioses. Le hablaba a la magia, a sí misma, se lo decía reconociendo su objetivo.

Así, cuando las hojas ardieron y eran ceniza o eran humo, inspiró profundamente, llenándose los pulmones de ese aire. Entonces ella también se convirtió en humo, en el humo de todos sus deseos. Y en el humo de todo lo que había decidido evitar. Dando volteretas en el aire, dividiéndose en hilos rizos caracolas, multiplicándose, escapó por las rendijas de la puerta a vivir como aire en el mundo exterior.


Quería una vida poema




(Para Isabel)

Ella quería que su vida fuera un poema. Pero no caía en la cuenta de que entonces ella debía ser las letras, las palabras, los verbos. 


¿Un poema de amor? Entonces debía ser encuentro, debía ser dibujo con los dedos en la piel, debía ser sonrisa y ojos enormes que devoran la carne. 


Si quisiera su vida como un poema vital, de esos que pretenden encontrarle sentido a las cosas, fuera ella búsqueda constante, fuera amistad o presente, fuera arrojo. 


Y si deseara un haiku, vida tranquila y bucólica, tendría que ser una nube o ser pasto 
o ser silencio solo.